Monedas de privacidad en 2019: ¿Libertad financiera verdadera o deleite de los criminales?

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El derecho a la privacidad es un requisito previo fundamental para la tranquilidad y la seguridad. La idea de que sólo los criminales tienen algo que ocultar es extraña. Por el contrario, la privacidad es buscada por casi todo el mundo. Sin embargo, sigue siendo estigmatizada como sospechosa, reservada únicamente a los criminales o a los descarriados.

De manera similar, compartiendo este injusto escrutinio se encuentran las criptomonedas, que son – más bien irónicamente – marcadas como una herramienta para los delincuentes, basadas en gran medida en sus características de anonimato. Sin embargo, ninguna criptomonedas es tan despreciada por esta discreta cualidad como las monedas de la privacidad.

Pero, ¿para qué se utilizan las monedas de privacidad? ¿Cómo ha cambiado la criminalidad con criptomonedas en 2019? ¿Y qué nos depara el futuro?

¿Está Bitcoin siendo cómplice de esto?

Contrariamente a la creencia popular, Bitcoin (BTC) no es tan anónimo como la mayoría de la gente supone. La Blockchain es, a todos los efectos, un libro de contabilidad inmutable y de dominio público que publica cada transacción con BTC… todo el tiempo. Por esta razón, Bitcoin no es particularmente aconsejable para la actividad ilegal – tomen nota, criminales.

Aunque no se puede obtener información personal con una transacción de Bitcoin típica, una secuencia de caracteres casi pseudo-anónima – también conocida como direcciones públicas – es a menudo más que suficiente para detener la actividad criminal en su camino. En más de una ocasión, se han rastreado y puesto en la lista negra los fondos de Bitcoin procedentes de un hackeo o un robo. Además, todo lo que se interpone entre una dirección de Bitcoin “anónima” y la verdadera identidad de un usuario es un exchange centralizado y un cumplimiento de normas de “Conozca a su cliente” (KYC).

Por supuesto, hay alternativas. A diferencia de otras monedas digitales, las monedas de privacidad ocultan la información presente dentro de una típica transacción de criptomonedas. No hay ningún registro de las direcciones del destinatario o del remitente, y el importe de la transacción permanece oculto, creando un sistema de pago decididamente anónimo.

Sin embargo, el hecho de que estas monedas permitan la no revelación de la identidad no significa que hayan sido destinadas a un uso delictivo. Lo mismo ocurre con las personas que las utilizan. Después de todo, la privacidad financiera es generalmente considerada por la mayoría como algo integral. De la misma manera que la gente no quiere que cualquiera examine su estado de cuenta, no todo el mundo quiere que se registren sus records de transacciones con criptomonedas.

Monedas de privacidad y criminalidad

La privacidad es escasa en la era digital. Cada migaja de datos es examinada por las corporaciones que buscan reunir la mayor cantidad de información posible. Esta es una de las principales razones de la reciente incursión de las grandes empresas de tecnología en la industria financiera.

Tomemos el último proyecto de Google, por ejemplo: cuentas corrientes. En la superficie, la empresa busca proporcionar a los clientes un análisis más amplio de su vida financiera. Sin embargo, los críticos sugieren que en realidad es Google quien busca estos datos.

Teniendo en cuenta esto, quizás sea comprensible por qué surgió la necesidad de una criptomoneda anónima en primer lugar. Sin embargo, como con cualquier mercancía basada en el valor, las monedas de privacidad permiten un margen suficiente para las fechorías. De hecho, Monero se elevó a la conciencia del público en general a principios de este año por esta misma razón.

En enero, decenas de medios de comunicación informaron sobre el secuestro de Anne-Elisabeth Falkevik Hagen, esposa del millonario noruego Tom Hagen. Una nota de rescate encontrada en la casa de la pareja exigía 10 millones de dólares en Monero. Aún así, incluso con esta tragedia generando titulares globales, el uso de Monero en los mercados ilegales de la darknet se ha mantenido relativamente moderado.

En su informe sobre el lavado de dinero en criptomonedas del segundo trimestre de 2019, la empresa forense Ciphertrace reveló que sólo el 4% de los pagos a los vendedores de la darknet se realizaron con Monero. Increíblemente, Bitcoin sigue siendo el rey de la darknet, llegando a ser usado en un 76% de los casos. Hablando con Cointelegraph, John Jefferies, CFA de CipherTrace, sugirió que esto se origina a través de “problemas de liquidez”, añadiendo que:

“Mientras que las monedas de privacidad ofrecen a los malos actores un nivel de anonimato, los problemas de liquidez y las barreras de entrada para la compra y venta de monedas de privacidad las hacen impracticables para la mayoría de las compras en el mercado de la darknet”.

Sin embargo, Tom Robinson, cofundador y científico jefe de la empresa de seguridad criptográfica Elliptic, dijo a Cointelegraph que independientemente del dominio de Bitcoin en los mercados de la darknet, las monedas de privacidad siguen ganando tracción y usabilidad:

“Otra tendencia que estamos viendo es la creciente aceptación de monedas de privacidad como Monero en mercados de la darknet donde se pueden comprar narcóticos. La mayoría de los nuevos mercados aceptan ahora pagos con Monero, normalmente junto con Bitcoin. Esto representa una amenaza para la capacidad de las fuerzas del orden de rastrear este tipo de actividad y llevar a los implicados ante la justicia”.

Incidentalmente, el informe de CipherTrace para el tercer trimestre de 2019, también reveló más sobre el estado de la criminalidad con criptomonedas en general. Según los investigadores, durante este año se ha registrado una monumental cifra de 4.400 millones de dólares en delitos y fraudes con criptomonedas, lo que supone un aumento del 2.500% desde 2017.

A partir del 2019 hay más leyes de vigilancia

Independientemente de su falta de uso en la red oscura , una ofensiva regulatoria sobre las monedas de privacidad amenaza con deshacer el uso anónimo de criptomonedas. En junio de 2019, el Grupo de Trabajo de Acción Financiera (GAFI) inculcó una iniciativa llamada la regla de viaje. Esto requería que todas las empresas que facilitaran transferencias con criptomonedas por encima de los 1.000 dólares revelaran la información del cliente.

La regla surgió como una forma de combatir el financiamiento del terrorismo y el lavado de dinero a través de las criptomonedas. Sin embargo, los escépticos percibieron la política como un impedimento directo al anonimato financiero. Como resultado, muchos exchange no han tenido más remedio que sacar a las monedas de privacidad de sus plataformas.

Muchas monedas de privacidad han sufrido pérdidas como consecuencia de ello. Dash, por ejemplo, cita un retraso del 76% después de su eliminación de OKEx, y Monero recibió un golpe del 59% desde su pico de $111 en junio, después de que la eliminaran tanto de ByBit como de OKEx.

Durante una conversación con Cointelegraph, Jonathan Levin, cofundador y director de seguridad de la empresa de análisis de Blockchain Chainalysis, sostiene que no solo se debe a la pérdida de liquidez, sino también a la falta de cumplimiento normativo:

“Creemos que el mercado decide, y actualmente, las monedas no privadas son las que más impulso tienen. Esto mantiene un balance porque pueden ser investigadas cuando se asocian a una actividad ilícita, pero eso requiere recursos y trabajo”.

Sin embargo, según Jefferies de CipherTrace, la regulación – particularmente las prácticas Anti Lavado de Dinero – parece ser la clave para disminuir el crimen con criptomonedas:

“La investigación de CipherTrace ha demostrado que el Bitcoin ilícito es 39 veces menor en jurisdicciones con fuertes controles contra el lavado de dinero. Por lo tanto, la regulación sí que apacigua la actividad criminal con criptomonedas”.

Privacidad revelada

Con el aumento de la delincuencia criptográfica pero el uso de monedas anónimas disminuyendo en la darknet, queda una pregunta: ¿para qué se usan realmente las monedas de privacidad?

Para responder definitivamente a esta pregunta, es necesario que exista una herramienta para rastrear las monedas en primer lugar. Sin embargo, queda un obstáculo, son prácticamente imposibles de rastrear.

Gracias a los diversos procesos algorítmicos empleados por las monedas de privacidad, como Monero, Zcash y Dash, el rastreo de direcciones específicas es casi imposible – al menos, por ahora. Sin un seguimiento firme de la actividad, se hace difícil precisar los casos de uso y la demografía de los usuarios. Sin embargo, eso no significa que la gente no lo esté intentando. Levin admite que las monedas de privacidad son un “área activa de investigación”, añadiendo, “a menudo encontramos maneras de rastrear lo ‘irrastreable'”. De hecho, la solución puede estar ya delante de sus narices.

Florian Tramèr, un investigador de criptografía de la Universidad de Stanford, recientemente descubrió una falla fatal en Monero y Zcash. Al realizar un ataque a distancia por canal lateral dirigido al receptor de las monedas, Tramèr expuso tanto la identidad del beneficiario como la dirección IP del usuario. Desde entonces, tanto Monero como Zcash han parcheado las vulnerabilidades. Sin embargo, esto no significa que no se pueda volver a hacer lo mismo.

Por lo tanto, si las empresas forenses de la Blockchain logran avanzar en lo relacionado a la trazabilidad de monedas privadas, ¿debería emplearse dicho avance?

El derecho a la privacidad es fundamental. El menoscabo de este derecho podría presentar numerosos problemas y repercusiones tanto para los inversores como para la industria de las criptomonedas en general. Jefferies cree que se debe emplear un enfoque analítico:

“La línea entre aquellos que buscan preservar la privacidad (proteger la identidad) y aquellos que buscan ocultar las malas acciones se dibuja cuando se observa un patrón de transacciones sospechosas, o se cruza el limite de valor establecido, lo que desencadena la presentación de informes sobre transacciones sospechosas y de informes sobre transacciones en efectivo”.

Para Chainalysis, el derecho a la privacidad es un acto de equilibrio, como dijo Levin a Cointelegraph:

“Los dos extremos del anonimato total y la transparencia completa son malos. El anonimato total abre la puerta a la actividad ilícita que, por definición, no puede ser investigada. Ese no es un mundo en el que se quiera vivir. Por otro lado, la transparencia total significa que no hay privacidad en absoluto. Ese tampoco es un mundo en el que usted quiera vivir”.

2020 y más allá

En cuanto al futuro, es probable que las tendencias y los precedentes establecidos en 2019 y años anteriores perduren. Es de esperar que se produzca una dura represión al blanqueo de dinero mediante la criptomonedas, lo que, por supuesto, tendrá un impacto negativo en las monedas de privacidad. Además, dado su monumental aumento hasta ahora, es justo asumir que el crimen con criptomonedas también aumentará.

Levin está de acuerdo con esta noción, insinuando que se pondrá un énfasis particular en que los inversores aumenten la conciencia de la ilegalidad de la criptomonedas y los métodos para combatirla:

“Pensamos que el 2020 será el año en que los crímenes financieros como la evasión de impuestos, la manipulación del mercado, y la facilitación del lavado de dinero se conviertan en el foco de atención de las partes interesadas en criptomoneds. El análisis de la tecnología Blockchain seguirá utilizándose para cumplir con las obligaciones reglamentarias e investigar los delitos”.

Jefferies de CipherTrace, por el contrario, mira hacia los asuntos exteriores, insinuando un esfuerzo continuo para evadir las sanciones de los Estados Unidos:

“Espero que las criptomonedas asuman un papel más importante en el escenario geopolítico a medida que Corea del Norte, Irán y Rusia intenten aprovechar las criptomonedas para eludir la superioridad del dólar estadounidense”.

En cuanto a las monedas de privacidad, parece que los inversores tendrán que moderar sus expectativas de cara al futuro. No obstante, los obstáculos reglamentarios rara vez mantienen a las criptomonedas inmovilizadas durante mucho tiempo. Como mínimo, el beneficio central de las monedas de privacidad perseverará mientras haya alguien que las necesite.

Sigue leyendo:

Fuente: https://es.cointelegraph.com/news/privacy-coins-in-2019-true-financial-freedom-or-a-criminals-delight


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